La música es una manifestación básica del ser humano y podemos afirmar que dentro del universo de sus posibilidades, es el canto comunitario el más perfecto ejemplo de la realización de esa necesidad humana de expresión.
Así, el coro, adquiere un enorme valor social sumado a otros valores no menos importantes como son la higiene de la voz, la educación del oído armónico además del melódico y, quizás el más sutil de todos, el desarrollo de la sensibilidad, que es lo verdaderamente importante, ya que en un coro vocacional cada una de las personas que participan no solo deben disfrutar o pasar un buen momento, sino además, crecer musicalmente convirtiéndose en vehículos del arte y la cultura.
En todos los coros, incluso en los vocacionales, los coreutas trabajan con partituras, logrando una comprensión de la misma casi intuitiva. Aún así esta partitura resulta imprescindible siendo además una herramienta de gran utilidad para el director. En muchas oportunidades surgen interrogantes de los integrantes del coro que manifiestan el deseo de poder leer algunos signos musicales.
Conocer es uno de los tres comportamientos básicos que junto al escuchar e interpretar interactúan permanentemente al aprender música.
Estas experiencias son las que permiten y hacen interiormente activa la audición reflexiva, permitiendo el logro de la comprensión integral de la obra musical, lo que será el objetivo principal de este espacio.